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GENTE | 28/06/2019 14:10

Bolivia ensalza el legado del general republicano español Vicente Rojo

Teresa Rojo (2-izq), acompañada del embajador de España en Bolivia, Emilio Pérez de Ágreda (2-dcha), participa en un homenaje a su padre, el general republicano español Vicente Rojo, en la academia militar donde dio clases, este viernes, en Cochabamba (Bolivia). EFE/Jorge Ábrego
Teresa Rojo (2-izq), acompañada del embajador de España en Bolivia, Emilio Pérez de Ágreda (2-dcha), participa en un homenaje a su padre, el general republicano español Vicente Rojo, en la academia militar donde dio clases, este viernes, en Cochabamba (Bolivia). EFE/Jorge Ábrego (Foto:EFE )
Cochabamba (Bolivia), 28 jun (EFE).- La figura del general Vicente Rojo, clave en el Ejército republicano en la Guerra Civil española, fue reconocida este viernes en Bolivia, donde estuvo exiliado, por su legado como militar y su ejemplo de vida. "Me ha parecido maravilloso", confesó a Efe Teresa Rojo, hija del militar que fue determinante en la resistencia de Madrid y en batallas como la de Teruel y el Ebro que marcaron aquella contienda de 1936 a 1939. La academia militar de Cochabamba, donde impartió su doctrina quien más de seis décadas después aún es recordado como "el general", acogió este homenaje de las Fuerzas Armadas bolivianas y la Embajada de España en Bolivia con motivo de los 80 años del exilio republicano tras la Guerra Civil. Su hija, de 90 años, que vive en esta ciudad boliviana, se mostró agradecida de este reconocimiento "al trabajo y el cariño" que su padre tuvo para Bolivia. "Confesaba que los años más felices que ha vivido han sido en Bolivia", recordó sobre la etapa de 1943 a 1957 que pasó en el país, donde transmitió su saber en lo que ahora es la Escuela de Comando y Estado Mayor "Mariscal Andrés de Santa Cruz" de Cochabamba. Teresa Rojo, que junto a otro hermano en Madrid son los dos de siete hijos del general que viven, comentó que "en España están empezando a conocer" la figura de su progenitor, porque "no ha sido una cosa muy rápida". La hija expresó su deseo de que se recuerde al general por su ejemplo como militar, siempre leal a la República frente al alzamiento de una parte del Ejército que la derrotó, y como "una persona muy buena, querida". El recuerdo de Vicente Rojo, como militar patriótico, católico y familiar, siempre ajeno a connotaciones políticas, fue ensalzado en una serie de ponencias en este acto en la academia en que pervive como un referente, al que asistieron además nietos, biznietos y otros familiares. El embajador de España en Bolivia, Emilio Pérez de Ágreda, hizo extensivo este reconocimiento a todo el exilio español en Bolivia, país que hizo que lo sintieran como una segunda patria quienes huyeron de la dictadura del general Francisco Franco. Pérez de Ágreda recordó que Bolivia reconoció a Rojo su grado de general e incluso le concedió la medalla de oro de sus Fuerzas Armadas y la del Cóndor de los Andes, máxima distinción del país. La escuela militar de Cochabamba tiene un salón dedicado al oficial español, al que la familia legó en este reconocimiento libros escritos por el propio Vicente Rojo o que versan sobre él. La familia, los militares bolivianos y la embajada intercambiaron al final del acto una serie de placas y otros obsequios muestra de la admiración mutua que sentía Vicente Rojo por Bolivia y este país por el general. Nacido en 1894 en la provincia española de Valencia, hijo de un teniente, Rojo está considerado como un relevante teórico militar incluso fuera de España, por su experiencia en campañas como la del actual Marruecos y sobre todo en la Guerra Civil española, en la que supo desviar al bando nacional de Francisco Franco hacia otros frentes para defender mejor Madrid. Fue uno de los últimos militares republicanos en pasar a Francia tras la derrota y de allí se instaló en Buenos Aires, desde donde fue invitado a impartir su doctrina en Bolivia. En 1957 volvió a España, por su deseo de morir en su país, donde Franco en persona ordenó que se le negara "el pan y la sal" y fue condenado a cadena perpetua por rebelión, pena que aunque le fue indultada, en sus últimos años confesó conllevaba ser condenado a una "muerte civil". La cátedra que impartió en Cochabamba sobre historia militar y arte de la guerra entre 1943 y 1945, como parte de su exilio en Bolivia, le reconoció en esta jornada que su legado sigue vivo. Luis Ángel Reglero
EFE
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