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GENTE | 23/03/2018 15:40

La Huelga de Dolores de Guatemala: una sátira sin censura contra el silencio

Un estudiante caracteriza al presidente de Guatemala, Jimmy Morales, con una máscara de payaso, durante un desfile hoy, viernes 23 de marzo de 2018, en Ciudad de Guatemala (Guatemala). EFE
Un estudiante caracteriza al presidente de Guatemala, Jimmy Morales, con una máscara de payaso, durante un desfile hoy, viernes 23 de marzo de 2018, en Ciudad de Guatemala (Guatemala). EFE (Foto:EFE )
Guatemala, 23 mar (EFE).- Una moto con tres esqueletos abre la caravana fúnebre de la Huelga de Dolores, un desfile bufo transgresor que desde hace 120 años sale a las calles de Guatemala para taparle la boca al silencio y denunciar, con sátira y sin censura, los grandes males del país. "¡Desgraciados los traidores, madre patria, desgraciados. Ellos conocerán la muerte de la muerte hasta la muerte!". Esta frase del poeta, activista y combatiente guerrillero guatemalteco Otto René Castillo era una de las que coronaba este desfile de la Universidad San Carlos que describió, una vez más, los dolores de Guatemala. Los de toda la vida. Traspasando los límites de lo debido, la Huelga de Dolores, esa en la que los cadáveres vuelven a salir a la calle para romper su silencio sin miedo a represalias, tiene su origen en la necesidad de hablar, en una época en la que el mutismo era una herramienta oficial más del poder público. A pesar del paso del tiempo, miles de estudiantes volvieron este viernes a ser la voz de los que no tienen voz para evidenciar que las razones que fundamentaron el inicio de esta tradición siguen vigentes: una sociedad apática y empobrecida con tres de sus pilares, la salud, la educación y la justicia, muertos y enterrados. Entre los vítores y los aplausos de la gente, con el espíritu animado por los primeros rayos de sol que atraen las cervezas y las aguas frías, uno de los estudiantes toma la palabra para clamar contra lo que Guatemala lleva clamando desde que el tiempo es tiempo: "Queremos denunciar la contaminación del país". Un coro de voces aplaude la proclama. Porque la Huelga de Dolores, una tradición estudiantil que se remonta a 1898, es la voz de las voces que ya no tienen voz. Como la de Oliverio Castañeda, el líder estudiantil que fue violentamente acallado en 1978 y cuyas palabras repiten hoy los estudiantes de ingeniería. "Con mucho pesar (Oliverio) te contamos que las cosas no siguen igual, sino peor; porque el pueblo sigue sumergido en la enajenación del mercado consumista, con actitudes individualizadas y protagonismos ególatras", reza una carta etérea escrita a Castañeda, a quien le piden su ayuda para despertar "la conciencia" del pueblo y lograr una verdadera revolución, una unión social. Con los rostros tapados con unos pañuelos oscuros y arlequinados, los jóvenes hablan del olvido igual que hablan de la vida: gritando, cantando, bailando... Así es como se mofaron de la política o la corrupción, del presidente Jimmy Morales, de las políticas de su homólogo estadounidense, Donald Trump, de los congresistas o del alcalde capitalino y exmandatario, Álvaro Arzú. Hasta las diferencias que Morales tiene con el titular de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), Iván Velásquez, estuvieron presentes. Un ring de boxeo con ambos presentes simulaba el primer asalto de una lucha sin fin, en la que el mandatario continúa intentado sacar al abogado colombiano. "Estamos denunciando las atrocidades que este Gobierno hace con la población divina. No olviden que nuestra libertad radica en la educación, que es la vacuna contra la indiferencia", clama otro de los estudiantes mientras pasa una carroza con varios políticos en prisión por diferentes casos de corrupción. Porque la "Huelga de Dolores", con la que se inaugura la celebración de la Semana Santa en Guatemala, es alegría" y sarcasmo, con un intento de hacer propuestas para cambiar una realidad endémica. Aunque este año, una agresión a un defensor de derechos humanos intentara empañar su verdadero objetivo: crear conciencia en una sociedad adormecida. La propia Asociación Estudiantil Universitaria había denunciado este jueves posibles represalias en contra del Comité huelguero, la propia Asociación y su líder, Lenina Amapola García, por los grupos que mantuvieron el control del ente universitario.
EFE
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