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CULTURA | 11/01/2018 13:10

Recuerdos de la resistencia judía en la Casa de Combatientes del Holocausto

Exposición
Exposición "Varsovia judía, una historia de espíritu humano", recién inaugurada en la Casa de los Combatientes del Holocausto, en la región de Galilea (en el norte de Israel), que aborda el que fue el mayor gueto de judíos en Europa durante el Holocausto. EFE (Foto:EFE )
Lohamei Haghetaot (Israel), 11 ene (EFE).- La muestra "Varsovia judía, una historia de espíritu humano", recién inaugurada en la Casa de los Combatientes del Holocausto, en la región de Galilea (en el norte de Israel), retrata uno de los eventos más paradigmáticos de la resistencia judía contra el nazismo. Recordar, crear memoria histórica y educar a los más jóvenes para que reflexionen sobre el genocidio nazi son algunas de las metas del centro memorial, creado en 1949 en el kibutz Lohamei Haghetaot (combatientes del gueto en hebreo) por 150 judíos supervivientes del nazismo y que fue el primer museo del mundo en tratar el pasado de la Shoá (Holocausto, en hebreo). La nueva exposición permanente "Varsovia judía, una historia del espíritu humano", que se inauguró este mes, se basa en la revuelta judía en el gueto de la ciudad polaca (del 19 de abril al 16 de mayo de 1943), uno de los núcleos donde la rebelión contra los nazis fue más fuerte. "La exposición se dirige a todo el mundo, a gente judía y también a quien no lo es", comenta Idan Zaccai, guía del museo, que destaca la importancia de transmitir el mensaje de la muestra a niños y adolescentes "para sensibilizarlos y hacer que reflexionen". La muestra retrata a través de imágenes, paneles informativos y contenido audiovisual la vida de la comunidad judía en Varsovia desde el período de entreguerras hasta el clímax de la resistencia de los judíos del gueto contra la ocupación nazi durante la II Guerra Mundial. En gran parte, el contenido de la Casa de los Combatientes del Holocausto se dirige a hacer pedagogía entre los más pequeños. "Es importante contar la historia de la comunidad judía de Varsovia, fue la mayor de Europa", relata Zaccai. "Profundizar en el pasado judío es hacer una reflexión sobre su diversidad y complejidad, que nos plantea cómo la comunidad judía de Varsovia hubiera podido desarrollarse en un futuro", añade el guía, que declara sentirse frustrado porque su abuela, la única de su familia que sufrió el Holocausto, no recuerda como escapó del genocidio en Rumanía porque ya no tiene memoria. Hasta la invasión alemana en septiembre de 1939, que supuso el estallido de la II Guerra Mundial, en Polonia había alrededor de un millón de judíos y 360.000 de ellos vivían en Varsovia, donde eran un tercio de la población local. "En octubre de 1940, en plena ocupación, los nazis crean el gueto y encierran allí a todos los judíos de la ciudad", cuenta Zaccai. En pocos días, cientos de miles de personas fueron encerradas en un área de 3,5 kilómetros cuadrados, reducidos al 2,5% de la superficie total de la urbe. Los nazis deportaron progresivamente a la gente del gueto para llevarlos a campos de exterminio. A partir de 1943 la resistencia de los judíos que permanecían en el gueto fue feroz, recurrieron a una estrategia de guerra de guerrillas contra las tropas alemanas sin tener casi armamento y al cabo de un tiempo los nazis tuvieron que incendiar el gueto entero para dar la revuelta por acabada. La exhibición "tiene un valor especial", destaca Anat Livni, actual directora del museo. "Una de las personas que fundó este memorial es Isaac Zukerman", uno de los judíos polacos que lideró la revuelta. La Casa de los Combatientes del Holocausto, dividida entre una instalación de forma ovalada y un imponente edificio rectangular, se encuentra al lado de un acueducto de época del Imperio Otomano y está rodeado por una llanura de campos verdes del oeste de Galilea. Actualmente, el museo también acoge otra exposición en homenaje a los 19.000 niños judíos holandeses que murieron en los campos de concentración nazis. A finales de mes se estrenará otra muestra sobre el proceso judicial contra el cerebro y arquitecto de la llamada "solución final", sobre la que se articula el sistema de campos de exterminio nazis, Adolf Eichmann, que la filósofa de origen judío alemán Hannah Arendt siguió durante 1961 y 1962 y después trasladó a la literatura con la obra "Eichmann en Jerusalén". "Antes del Holocausto ya hubo varios exterminios, pero después ha habido unos 40 genocidios más", lamenta Zaccai, que percibe las exposiciones de la Casa de los Combatientes como un recurso necesario para generar capacidad crítica y replantearse el pasado. "Algo nos tenemos que cuestionar como humanidad si queremos hacer de este mundo un lugar mejor", sentencia el guía. Por Joan Mas
EFE
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