Aguasdigital

aguasdigital.com

Toros

Viernes 17 de Agosto de 2018

El Marcador

Aguascalientes
15°
C
Despejado
clima
15°C Despejado
Aguascalientes
15°
C
Despejado
clima
15°C Despejado
Viernes 17 de Agosto de 2018
TOROS | 18/05/2018 17:13

Oreja para Castella en la Feria de San Isidro

El diestro francés Sebastián Castella, saluda durante el undécimo festejo de la Feria San Isidro, en la plaza de Toros de Las Ventas, en Madrid.
El diestro francés Sebastián Castella, saluda durante el undécimo festejo de la Feria San Isidro, en la plaza de Toros de Las Ventas, en Madrid. (Foto:EFE )

Madrid.-Siempre conmueve asistir a la despedida a un torero en Madrid. Más cuando la vida le ha castigado con los zarpazos de la profesión, condenándole con marca de pirata y huellas de espejo, aunque le compensa cumpliendo el sueño profesional en número y calidad de actuaciones, recibiendo el cariño de los que con él sufrieron desde la incertidumbre de la cornada hasta la recuperación milagrosa, inyectando la fuerza necesaria para sobreponerse y volver a torear. Juan José Padilla merecía este masivo adiós de plaza llena aunque la taquilla más se debiera a la presencia del torrente peruano Roca Rey. En cambio fue Castella el único que paseó un trofeo por la fortuna en el sorteo de una corrida de Jandilla que fracasó por su falta de fuelle, despeñando las ilusiones de los que vinieron por unos u otros, o por ver a la ganadería triunfadora del año anterior.
La ovación al romper el paseíllo obligó a Padilla a saludar desde el tercio el sentimiento general en su adiós de la capital y le animó a estirarse en los primeros lances como agradecimiento sentido también. Castella ejerció su turno de quite por gaoneras aprovechando las buenas maneras del toro antes de que Padilla cumpliera en banderillas destacando el tercer par arrancando desde tablas para clavar en los medios. De rodillas alcanzó el punto más alto una faena diluida entre la poca duración del toro y la falta de acoplamiento del jerezano.
El segundo tercio de Padilla ante el cuarto tuvo más mérito que premio, dando siempre la ventaja y clavando en la misma cara, en lo más notable de su labor en la que tuvo que enfrentarse al peligro patente, con esfuerzo pero sin brillo.
Ejemplo de que el punto medio no es una virtud fue la actuación de Castella con el segundo de viene y va. Nada bueno y nada malo ocurrió, todo en la linea de la mitad por donde se desliza lo mediocre, en un pacto de no agresión firmado por ambas partes sin testigos.
Más actitud del francés con el noble quinto, desde su entrega capotera, pasando con el eterno cambiado por detrás y buenas series diestras, aunque el subidón vino cuando toro y torero se cruzaron miradas con los pitones punteando la chaquetilla en ese punto de incertidumbre en el que la vida se decide en un instante, durante el parón del cansino a mitad del recorrido del que salió victorioso el Napoleón sacando la maestría y el valor hasta ligarle redondos cumbres con el público en su mano. Casi entera en el hoyo para liquidar al noble, recibiendo un trofeo por mayoría absoluta.

Arrebatadas verónicas de Roca Rey más ceñidas cuantos más pasos ganaba, hasta la media con roce de taleguilla. Estatuarios de vela encendida calentaron el ambiente, pero pronto se vio enfriado con el hielo de la falta de fuerzas de un toro que recibió poco castigo y ni aún así aguantó más que la primera tanda, obligando al peruano a renovar apuesta de valor sobradamente demostrada con sus clásicos pases por detrás, siempre con perfecta colocación. Una gran estocada puso un final certero.
Manso el sexto desde que Roca le mimaba de capa, se descubrió buscando la querencia en huidas de la muleta, pero sin descolocar la cabeza segura y la figura firme del peruano que tuvo que labrar en terreno de su apellido una cosecha que nadie presagiaba, abonando con su valor donde no había semilla, para hacer crecer frutos que no fueron los suficiente maduros como para provocar los pañuelos a pesar de la estocada contundente.

Madrid, Las Ventas. 11ª de la Feria de San Isidro. Lleno de no hay billetes

Toros de Jandilla, con buena presencia y poco fondo, destacó el quinto por su clase pero sin duración.
Juan José Padilla, silencio y silencio
Sebastián Castella, silencio y oreja
Roca Rey, palmas y saludos

MARIANO ALIAGA / HIDROCÁLIDO
Facebook Twitter Google Plus YouTube