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TOROS | 06/03/2020 07:40

Chibanga, un torero entre Eusebio, Morante y Picasso

Fotografía facilitada por Anete Chibanga, hija del torero Ricardo Chibanga, que falleció el pasado abril y será será homenajeado este mes con un festival en Portugal y con un busto en Golegã, su ciudad lusa de adopción. En la imagen, Chibanga (d), que se anunciaba como
Fotografía facilitada por Anete Chibanga, hija del torero Ricardo Chibanga, que falleció el pasado abril y será será homenajeado este mes con un festival en Portugal y con un busto en Golegã, su ciudad lusa de adopción. En la imagen, Chibanga (d), que se anunciaba como "El africano" y fue el primer torero negro, junto al mítico futbolista Eusebio (2d), en la plaza de toros de Campo Pequeno, en Lisboa. Ambos son de Mozambique y estudiaron en la misma escuela. EFE/Facilitada por Anete Chibanga ***SOLO USO EDITORIAL/NO VENTAS/NO ARCHIVO*** (Foto:EFE )
Lisboa, 6 mar (EFE).- Se anunciaba como "El africano", fue el primer torero negro y con su particular lidia se metió al público ibérico en el bolsillo. Ricardo Chibanga, que falleció el pasado abril, será homenajeado este mes con un festival en Portugal y con un busto en Golegã, su ciudad lusa de adopción. Su adiós fue tan extraordinario como su brillante carrera. Su última presentación, en 1997, fue en un ruedo de la excolonia lusa de Macao construido para la ocasión con palos de bambú, como recuerda a EFE la hija del matador, Anete Chibanga, afincada en Portugal. "Él ya estaba retirado y le propusieron ir por segunda vez a Macao a torear y aceptó", explica Anete, que tenía entonces 17 años y acompañó a su padre para disfrutar de sus últimos muletazos y de su toreo de rodillas. Fue el adiós también a la fiesta de los toros en China, ya que desde entonces no hubo más corridas en Macao, donde, "debido al mestizaje, había mucha afición de público tanto chino como oriundo de Portugal". Ricardo Chibanga (Maputo 1942-Golegã 2019) fue torero a base de sacrificio. Comenzó repartiendo panfletos en el coso mozambiqueño de Maputo para asistir a las corridas y beber de la lidia de sus ídolos. Nacido en familia muy humilde de siete hermanos, llegó a Portugal de la mano de un conocido diestro del momento, Manuel dos Santos, quien le introdujo en la escuela taurina de Torres Novas. AMIGO DE ESCUELA DE EUSEBIO Fue en 1962 cuando dejó el barrio Mafalala (Maputo), donde había sido compañero de escuela y amigo del mítico futbolista mozambiqueño Eusebio, "la pantera negra". Su amistad continúo en Portugal, donde el jugador había fichado por el Benfica lisboeta. "Tengo una foto que guardo de forma muy especial en la que están mi padre y Eusebio toreando los dos de salón con una muleta en la plaza de toros de Campo Pequeno (Lisboa)", explica Anete Chibanga, que subraya la afición de Eusebio por la tauromaquia. También guarda un "Rolex" que el presidente de Indonesia regaló a su padre cuando toreó en el estadio de fútbol de Yakarta ante 100.000 personas en la primavera de 1969. Hasta la fecha, ha sido la corrida de toros con mayor número de aficionados en las gradas. ¿Y también tiene un cuadro que le regaló Picasso cuando su padre le brindó un toro? "Eso no es así, no tenemos ningún cuadro de él, aunque sí es verdad que le brindó un toro y que tenían buena relación", aclaró Anete para desmentir un bulo que se ha dado como cierto durante décadas. "Cuando el año pasado murió mi padre, fueron muchas las llamadas que recibí para preguntar por el cuadro", recuerda con cierta ironía. ENTRE SEVILLA Y GOLEGÁ Tras cumplir con el servicio militar en Lisboa, el diestro aguerrido y variado, que también sobresalía en la suerte de banderillas, se trasladó a Sevilla (España) para dar un empujón a su carrera. A finales de los 60, aún de novillero, ya había triunfado en los principales cosos lusos de Vila Franca de Xira, Santarem o Campo Pequeno con más de 70 festivales entre 1968 y 1969, y el empresario Manuel Carneiro le aconsejó mudarse a Sevilla. Allí fue acogido por los diestros sevillanos Rafael Torres y Paco Camino, con quienes compartió entrenamiento para saltar a ruedos de España, Francia y los americanos de México, Colombia y Venezuela. Tomó la alternativa el 15 de agosto de 1971 en La Real Maestranza de Sevilla, con Rafael Torres de testigo y Antonio Bienvenida de padrino. Desde entonces, y hasta que se retiró en Golegã (sur de Portugal) a causa de una enfermedad ocular, Chibanga fue un referente de la tauromaquia. "Era un tipo simpático, cordial, que hacía un esfuerzo sobrenatural en el ruedo, muy variado y que sabía ganarse al público", explica a EFE el torero gaditano José Luis Galloso, que compartió cartel con el mozambiqueño. MORANTE, ARTÍFICE DEL HOMENAJE Después de su retirada, Ricardo Chibanga se hizo empresario taurino y alquilaba un coso portátil para festejos en Portugal. Pero, sobre todo, disfrutaba del toreo del sevillano José Antonio Morante y le gustaba verle tentar reses en la finca del ganadero luso Manuel Veiga, en Golegã. Tal es así que sufrió un ictus antes de fallecer cuando asistía a una tienta de Morante "y no se quiso marchar al hospital hasta que no acabó", recuerda su hija. Morante le quiere ahora devolver ese cariño con un festival taurino en su memoria plagado de figuras españolas: Javier Conde, Antonio Ferrera, David Fandila y el propio Morante, además del novillero luso Leonardo Passareira. La corrida "a la portuguesa", el próximo 28 de marzo, se completará con los rejoneadores Marcos Bastinhas y João Ribeiro Telles y con las pegas a cargo de los forcados de Chamusca y Aposento de Chamusca. Además, ese mismo día Golegã colocará en su principal avenida un busto del matador, obra del onubense Martín Lagares y auspiciado por Morante, que estará muy cerca de la estatua de Manuel dos Santos -mentor de Chibanga-. En la memoria de los aficionados, la imagen de un torero aguerrido que hacía de la tauromaquia una fiesta donde era imprescindible la comunión entre el respetable y los matadores.
EFE
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