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POLIDEPORTIVO | 24/11/2017 12:10

Génesis Evangelista, la máquina encestadora de República Dominicana

Génesis Evangelista (i), de República Dominicana, fue registrada este jueves al lanzar un balón ante la marca de Mabel Martínez (d), de Colombia, durante la final del baloncesto femenino de los XVIII Juegos Bolivarianos, en Santa Marta (Colombia). EFE
Génesis Evangelista (i), de República Dominicana, fue registrada este jueves al lanzar un balón ante la marca de Mabel Martínez (d), de Colombia, durante la final del baloncesto femenino de los XVIII Juegos Bolivarianos, en Santa Marta (Colombia). EFE (Foto:EFE )
Santa Marta (Colombia), 24 nov (EFE).- A la armadora dominicana Génesis Evangelista no le gusta perder, pero disfruta de la medalla de plata que ganó con su selección en los XVIII Juegos Bolivarianos por la huella que dejó con su estilo "intenso" y los 76 puntos que la convirtieron en la máxima anotadora del campeonato de baloncesto. Eligió ver el vaso medio lleno luego de caer por 58-45 en la final frente a Colombia, pues entiende que República Dominicana perdió con las botas puestas. "Me siento muy orgullosa por el trabajo que realizamos todas. Lo hicimos en equipo hasta el final", expresó a Efe Evangelista. Para ella, lo más importante es regresar a casa con una presea que reflejará que el trabajo en Santa Marta sí dio frutos, pues solo registraron una derrota y fue ante el anfitrión. "Siempre estuvimos positivas. Queríamos conseguir algo aquí y lo logramos. El objetivo era el oro, pero nos llevamos la plata, hay que conformarse con algo", enunció la armadora. Buena parte de ese logro se lo debe a que ofició como una máquina encestadora para su equipo, alimentada por su "juego intenso". "A mí no me gusta perder. Creo que conseguí anotar tanto porque fui más ofensiva y fui más al aro que mis compañeras", agregó la deportista de 24 años. Ese espíritu competitivo lo heredó de su padre, Juan Evangelista, un constructor que siempre la acompaña como su "fan número uno", y ha sido testigo de sus conquistas con el club Mauricio Báez, de Santo Domingo, al que llegó cuando apenas tenía 11 años. "Mi papá mi acercó al baloncesto y va a todas mis prácticas. Cuando niña, yo era la única hembra jugando con varones, y él me preguntó si me gustaba. Tengo la mitad de mi vida jugando", relató. Evangelista indicó que ha vivido un buen proceso deportivo, con algunas cosas malas pero nunca "me quité", incluso cuando las lesiones pusieron en peligro su permanencia junto a la pelota. "Cuando te lesionas, sientes que no sirves para nada", comentó la dominicana, y agregó que "si no hubiera luchado hasta el final, no estaría con estos logros, sino en mi casa". Se alimenta del carácter de LeBron James, el ídolo al que sigue fielmente, pero no busca imitar porque "nunca haré nada forzado en la cancha", solo fluye con el juego con la idea de conseguir sus metas en una disciplina para la que nació. "Espero llegar muy lejos, me gustaría jugar en distintos países y que me puedan conocer", dijo la deportista tras dejar huella en los Bolivarianos.
EFE
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