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AGUASCALIENTES | 29/02/2012 01:02

Fueron identificados los ejecutados en La Chona

(Foto: )
Ya fueron identificados los dos ejecutados, cuyos cuerpos fueron encontrados atados de pies y manos, con quemaduras hechas con una pieza metálica con la letra Z, tanto en el pecho como en la frente, y tirados a un costado de la Maxipista León-Lagos-Aguascalientes, uno de los cuales resultó ser vecino de la colonia Insurgentes en esta ciudad. Se trataba de Augusto Marín Muñoz, de 20 años, con domicilio en la calle Juan Sarabia, de la colonia Insurgentes y José de Jesús Sánchez Morales, de 46 años, quien vivía en un rancho propiedad de Gerardo Limón, en Encarnación de Díaz, Jalisco, los cuales fueron cobardemente torturados, asesinados y luego marcados con un hierro candente en el pecho y en la frente con una letra Z. De acuerdo a lo que mencionara el padre del joven, el pasado miércoles 22 salieron a trabajar como todos los días juntos, ya que se desempeñaban el primero de ellos como encargado de obra, mientras que su hijo era un empleado más. Contrario a lo que hacían días antes, de quedarse a vivir toda la semana en Encarnación de Díaz, en esta ocasión decidieron regresar a Aguascalientes a media semana, pues el padre del joven asesinado tenía una cita con el médico en el Seguro Social. Fue así que Augusto se fue temprano a la carretera 45 sur donde abordó un camión con destino a "La Chona", pero a partir de ese momento no volvieron a saber nada más de él, puesto que nunca llegó a su trabajo en la obra. En cuanto a José de Jesús, su concubina María de Jesús Torres Cárdenas, señaló que éste había salido el pasado jueves 23 de su casa alrededor de las 06:45 horas, para trasladarse a una ladrillera ubicada en la colonia España del municipio de Encarnación de Díaz. Debido a que su esposa había quedado de pasar a las 13:00 horas para recoger un dinero, ésta llegó a la hora fijada sin embargo, al preguntar con sus compañeros por él, le mencionaron que no había ido a trabajar, por lo que decidió reportarlo a las autoridades. Fue hasta el pasado fin de semana cuando le llamaron para comentarle que había una persona muerta que coincidía con las características de su marido, por lo que acudió al Semefo y confirmó que se trataba de José de Jesús. Fue el jueves 23 de febrero alrededor de las 10:30 horas, cuando personal de Reglamentos Municipales de Encarnación de Díaz, circulaba en dirección poniente-oriente a bordo de un vehículo marca Dodge Stratus, blanco, propiedad del Ayuntamiento, por la carretera estatal a San Sebastián y al llegar al puente que pasa sobre la Maxipista, se percató de la presencia de una lona en color azul. Esta se encontraba sobre el puente e impedía la visibilidad, por lo que detuvieron la marcha y se dispusieron a retirarla del camino y de esta forma prevenir que se registrara un accidente, sin embargo, al momento en que ésta pasó sobre el vehículo dejó una mancha de sangre, lo cual les llamó la atención, observando que la valla de contención también estaba embarrada de sangre. Por lo que se asomaron hacia la Maxipista observando dos cuerpos tirados, uno en el terraplén y el otro en el canal de aguas pluviales, por lo que decidieron dar aviso a las autoridades policiacas, que en breves minutos se trasladaron al lugar y acordonaron la zona, ubicada a 150 metros de distancia de la caseta de cobro. Al llegar los elementos de la Policía Preventiva se percataron de que uno de los cuerpos estaba amordazado con un pañuelo azul con grabado rojo, tenía además un trozo de tela atada al cuello en color azul con el que al parecer le cubrieron los ojos, el cual tenía la Z quemada en el pecho y la frente. Mientras que el segundo aún tenía los ojos y la boca tapada, con la misma letra grabada con fuego en el pecho y en la frente, como si se tratara de ganado, asimismo, ambos presentaban restos de un lazo amarillo en el cuello, con el cual aparentemente les quitaron la vida, incluso los cuerpos mostraban las huellas de la tortura a la que habían sido sometidos. Una vez que llegaron los elementos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, éstos confirmaron que ninguno de los ejecutados llevaba entre sus pertenencias cartera o identificaciones que ayudaran a establecer sus generales. Logrando posteriormente la identificación de ambos ante la llegada de los familiares que solicitaron la entrega de los cuerpos.
Edgar Labra Salas
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