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MUNDO | 31/05/2020 17:40

El ansiado régimen de visitas llega a las hacinadas cárceles de Paraguay

Un guardia controla el acceso este domingo al Penal de Tacumbú en Asunción (Paraguay). El hacinado penal de Tacumbú, en Asunción, retornó este domingo, al igual que el resto de penitenciarías de Paraguay, al régimen de visita de presos tras casi tres meses de cuarentena por el COVID-19, que ha dejado en el país 11 muertos y 986 contagios, ninguno de la población carcelaria. EFE/Nathalia Aguilar
Un guardia controla el acceso este domingo al Penal de Tacumbú en Asunción (Paraguay). El hacinado penal de Tacumbú, en Asunción, retornó este domingo, al igual que el resto de penitenciarías de Paraguay, al régimen de visita de presos tras casi tres meses de cuarentena por el COVID-19, que ha dejado en el país 11 muertos y 986 contagios, ninguno de la población carcelaria. EFE/Nathalia Aguilar (Foto:EFE )
Asunción, 31 may (EFE).- El hacinado penal de Tacumbú, en Asunción, retornó este domingo, al igual que el resto de penitenciarías de Paraguay, al régimen de visita de presos tras casi tres meses de cuarentena por el COVID-19, que ha dejado en el país 11 muertos y 986 contagios, ninguno de la población carcelaria. Decenas de personas, en su mayoría madres y parejas de reclusos, amanecieron frente al portón de Tacumbú para ver a los suyos, después de que el martes pasado un grupo de internos quemaran colchones en los patios para exigir la reapertura de las visitas, así como la revisión de casos de los que podrían beneficiarse de medidas alternativas. Algunas de esas personas intentaron ingresar pese a no figurar en la lista previamente elaborada de 200 visitas, a cumplirse en dos turnos. Fue el caso de Fidencia Gayoso, de 55 años, quien llegó desde Ñemby, a unos 20 kilómetros de Asunción, para volver a reunirse con sus tres hijos que están presos, sin conocer que debía inscribirse con antelación por alguno de ellos, según el protocolo establecido por el Ministerio de Justicia. "Tengo tres hijos que no me anotaron ni se comunicaron conmigo porque no tienen forma de hacerlo, soy pobre. No tengo teléfono", afirmó a Efe en guaraní Gayoso, que se quebró al recordar que desde hace tres meses no sabe nada de ellos. Como otros familiares en la misma situación, Gayoso, que trabaja en el servicio doméstico, se quedó en los accesos del penal a la espera de poder persuadir a los guardias para que la dejaran entrar. Tacumbú es la mas superpoblada cárcel del país, con cerca de 3.000 presos en la actualidad y frecuentes reyertas entre grupos que disputan el control de la distribución de drogas al interior. Pero el hacinamiento es la constante en el resto de penales, debido, según diferentes organizaciones, al abuso de la prisión preventiva por parte de los jueces, lo que se agrava con las precariedad de las instalaciones. SIN CONTACTO DE PAREJA En la primera etapa de visitas no está permitido el ingreso de menores de 18 años ni mayores de 65, con 45 minutos por entrevista y con los familiares sometidos a una declaración en las que deben reportar si padecen cuadros respiratorios. El ministerio estableció dos turnos en los 18 establecimientos penitenciarios del país, aunque de momento los reformatorios de menores y las de mujeres fueron excluidos hasta establecer medidas más estrictas de prevención. Al respecto, la ministra de Justicia, Cecilia Pérez, reconoció este domingo a una televisión local la necesidad de readmitir las visitas como "contención emocional" de los internos y para rebajar la tensión en la cárcel. Y agregó que el contacto de pareja de la población penal será en la siguiente etapa, en la que deberán tenerse en cuenta otros aspectos sanitarios como un proceso de cuarentena de las partes y pruebas de COVID-19. EXCEPCIÓN EN CÁRCELES FRONTERIZAS CON BRASIL Y ARGENTINA Las visitas de este domingo fueron suspendidas en la penitenciaría regional de Pedro Juan Caballero, en la frontera con Brasil, país que este fin de semana se aproximaba a los 29.000 muertos y a 500.000 casos de coronavirus. La decisión fue acordada por los propios reos y en sintonía con las autoridades penitenciarias "para una mejor organización de las medidas sanitarias" según dijeron a los medios. Bajo este argumento tampoco abrió sus puertas a las visitas el penal de Encarnación, en la frontera con Argentina. Y es que los temores de los primeros días de cuarentena volvieron este fin de semana después de que el presidente del país, Mario Abdo Benítez, anunciara el sábado que el Gobierno evalúa el cronograma de retorno de actividades ante el riesgo de una dispersión comunitaria de casos. Desde hace varias semanas, Paraguay mantiene en 11 el número de fallecidos, algo que sumado a las tempranas medidas de restricción social ha permitido mantener controlado el impacto de la pandemia. También se han enfocado los esfuerzos en los albergues en los que hacen cuarentena los retornados al país, en su mayoría desde Brasil.
EFE
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