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MUNDO | 12/02/2019 13:40

Intensa discusión jurídica y escasas protestas durante un juicio histórico

El presidente de la Generalitat, Quim Torra (fondo-2i), saluda a los doce líderes independentistas acusados por el proceso soberanista catalán que derivó en la celebración del 1-O y la declaración unilateral de independencia de Cataluña (DUI), en el banquillo del Tribunal Supremo, al inicio del juicio del
El presidente de la Generalitat, Quim Torra (fondo-2i), saluda a los doce líderes independentistas acusados por el proceso soberanista catalán que derivó en la celebración del 1-O y la declaración unilateral de independencia de Cataluña (DUI), en el banquillo del Tribunal Supremo, al inicio del juicio del "procés". EFE (Foto:EFE )
Madrid, 12 feb (EFE).- La intensa discusión jurídica en la sala y la escasa amplitud de las protestas en Madrid y diversos puntos de Cataluña marcaron este martes el inicio del juicio contra los líderes independentistas catalanes en el Tribunal Supremo español. España vivió hoy una jornada histórica con el comienzo de uno de los juicios más importantes de su democracia, un proceso que durará tres meses y que lleva semanas protagonizando el interés nacional y gran atención en la prensa extranjera. Los debates de esta primera jornada estuvieron dominados por las cuestiones previas de las defensas y en ellas la discusión se mantuvo en términos muy civiles, con argumentos jurídicos, incluso si no faltaron reproches al supuesto carácter político del juicio. Los intercambios entre los siete jueces y los nueve abogados, todos ellos enfundados en sus togas negras, fueron siempre escrupulosamente respetuosos incluso si uno de los letrados consideró que al menos cuatro de los magistrados tienen "falta de imparcialidad". Otros argumentos se centraron en lo que las defensas consideran falta de respeto a algunos derechos fundamentales de sus clientes, con abundantes alusiones técnicas a la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo (Francia). El presidente del tribunal, Manuel Marchena, cerró la sesión con todo sosegado pidiendo que los letrados que planeen presentar mociones lo hagan cuanto antes para su pronto estudio y agradeciendo a todos los asistentes su presencia. Entre el público se permitían dos familiares por cada uno de los dos acusados y en esa zona también la jornada discurrió con normalidad, ya que no hubo expresiones ni gritos en ningún sentido. Entre los acusados, solo uno -Jordi Sánchez, presidente de la Asamblea Nacional Catalana- llevó el lazo amarillo que se ha convertido entre los nacionalistas catalanes en el símbolo de solidaridad con los acusados y que había sido permitido por el presidente del tribunal. También lo llevó el actual presidente del Gobierno regional catalán, Quim Torra, quien acudió junto con dos miembros de su Ejecutivo y fue recibido de forma protocolaria por el presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes. Precisamente Torra protagonizó una de las imágenes del día: una fotografía de EFE -encargada de distribuir las fotografías de la jornada-, en la que se le ve saludando con la mano derecha a los procesados, girados sobre los bancos en que estaban sentados. Muy simbólicamente, uno de los tres acusados que no se dan la vuelta para saludar a Torra es Oriol Junqueras, vicepresidente del anterior Gobierno catalán, y que simboliza las diferencias surgidas entre los partidos independentistas catalanes en el último año. Y es que Junqueras, del partido izquierdista ERC, mantiene fuertes diferencias con el presidente regional que promovió el proceso secesionista de 2017, Carles Puigdemont, mentor político de Torra y quien huyó al extranjero muy poco después de declarar la independencia de Cataluña para esquivar la acción de la justicia, sin avisar a su segundo. Mientras el proceso transcurría por cauces jurídicos normales, en la capital española y diversos puntos de Cataluña fueron escasas las protestas, sin que se produjera incidentes. Antes del inicio del juicio hubo junto al Tribunal Supremo una pequeña concentración a favor de los acusados, a los que consideró "presos políticos", mientras que muy cerca grupos de ultraderechistas o partidarios de la unidad de España se manifestaron en sentido contrario. En Barcelona y otras partes de Cataluña hubo desde la mañana algunas protestas, con cortes de una autopista y calles, o concentraciones, incluyendo algunas de estudiantes o de funcionarios del Gobierno regional, aunque todas ellas con poca asistencia. Mientras los acusados afrontan peticiones de pena de entre siete y 25 años de cárcel, el Gobierno socialista presidido por Pedro Sánchez se juega mañana su supervivencia con la votación de las enmiendas a los presupuestos para 2019. Y esa discusión también está dominada por Cataluña. Mucho más duras y agrias que en el Tribunal Supremo fueron hoy los debates en el Congreso sobre el presupuesto, frente a la mucho más reposada sesión judicial. La oposición de derecha reprochó con virulencia al Ejecutivo sus supuestas cesiones a los independentistas catalanes, mientras los independentistas atacaron la falta de voluntad del Ejecutivo de reconocer el derecho de autodeterminación a su región. A tal punto llegó la disputa que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, se vio obligada a cortar el debate para pedir civilidad: "Esto no es el Parlamento británico", espetó. EFE rcf-ajs/psh (foto) (vídeo)
EFE
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