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MUNDO | 13/11/2018 17:10

Universidad estatal lanza una nueva campaña para fomentar la paz en Honduras

El coordinador del Área de Paz del Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS), Esteban Ramos (i), participa junto a la directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Migdonia Ayestas (d), durante una conferencia de prensa hoy en Tegucigalpa, (Honduras). EFE
El coordinador del Área de Paz del Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS), Esteban Ramos (i), participa junto a la directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Migdonia Ayestas (d), durante una conferencia de prensa hoy en Tegucigalpa, (Honduras). EFE (Foto:EFE )
Tegucigalpa, 13 nov (EFE).- El Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (Iudpas) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), lanzó hoy una nueva campaña para fomentar la paz en el país y sensibilizar sobre la magnitud de las violencias. La campaña, denominada "Contraviol", es de seguimiento a la primera lanzada en 2016 y consiste en la promoción de un nuevo medicamento ficticio "en formato inyectable". Mediante el fármaco ficticio se facilita la toma de conciencia sobre la necesidad de actuar para poner fin a la violencia estructural, directa y cultural, así como para promover la construcción de paz en Honduras, indicó el Iudpas en un comunicado. La directora del Observatorio de la Violencia de la UNAH, Migdonia Ayestas, recordó en su discurso que el 52,6 por ciento de las muertes violencias que ocurren en Honduras son jóvenes, entre ellos muchos niños y niñas. "Lo que quiere decir que ser joven y niño en Honduras es un factor de riesgo para ser víctimas de la violencia y la criminalidad", subrayó. Ayestas señaló que "si lo vemos en términos de mujeres, en los últimos trece años han perdido la vida 5.660 mujeres" y que "lo grave es la saña y el dolor que causan los crímenes". También recordó a los 121 estudiantes universitarios que han sido asesinados en el país en los últimos cinco años, y lamentó que en el país siga existiendo una alta mora judicial y que los procesos judiciales sean lentos. Con ese tipo de justicia se "promueven y favorecen la violencia y hacen que la población la naturalice, la invisibilice y nos volvamos insensibles ante el fenómeno. Esto solo conduce a la impunidad y a la desconfianza en las instituciones por parte de la ciudadanía", recalcó Ayestas. El coordinador del Área de Paz del IUDPAS, Esteban Ramos, dijo que "hoy, Honduras está enferma, sin aparente esperanza ni rastro de utopía" y que "tal vez por eso sea, que cada una de nuestras vidas pareciera haberse convertido en una especie de ensayo para la muerte". "La violencia directa en nuestro país es escalofriante y ya ha costado la vida a más de 60.000 hondureños y hondureñas en los últimos tres lustros: la penetración del crimen organizado a lo largo, ancho y profundo del Estado, y el millonario negocio transnacional del narcotráfico pintan cada día de rojo oscuro el cielo, el agua y la tierra patria", añadió. En opinión de Ramos, la violencia estructural condena a la mayoría a morir lentamente debido a la falta de empleo, a la malnutrición, a la privación de todo tipo de estímulos mentales y socioafectivos, o a la escasez de medicinas en los hospitales. "Honduras se ha convertido en uno de los países más desiguales del planeta. Mientras unos pocos viven una vida larga, rica, plena, creativa, y desbordante de oportunidades para su propia auto-realización, la inmensa mayoría se ve obligada a consumir hasta la última gota de su propia esperanza. Una esperanza que, al agotarse, ensaya la propia muerte", recalcó. En alusión a la caravana de miles de hondureños que el 13 de octubre se fueron del país con el objetivo de llegar a Estados Unidos, aduciendo la falta de empleo y la inseguridad en Honduras, señaló que "no se van los que marchan porque quieran irse. Se van porque su esperanza de acá se terminó". Ellos "necesitan encontrar a la esperanza de allá, a la esperanza del norte, de arriba, porque la esperanza de acá ha sido sepultada en montañas de impunidad, corrupción y pobreza". "Por eso, la esperanza del norte, ante las embestidas de las violencias nacionales, ni siquiera precisa vestirse de seda para seducir al peregrino: ser mano de obra barata, desechable, se ha convertido en el mejor de los escenarios posibles para miles. Para cientos de miles, para millones, mientras unos pocos, no es antojo reiterarlo, vuelan en primera clase", acotó.
EFE
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