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MUNDO | 13/02/2018 15:10

Un exagente fronterizo de EE.UU. lamenta la "deshumanización" de los inmigrantes

Fotografía promocional cedida donde aparece el exagente de la Patrulla Fronteriza Francisco Cantú, quien lamenta en su libro
Fotografía promocional cedida donde aparece el exagente de la Patrulla Fronteriza Francisco Cantú, quien lamenta en su libro "The Line Becomes a River" la "deshumanización" de los inmigrantes indocumentados y la "normalización" de la muerte en la frontera. EFE/Beowulf Sheehan (Foto:EFE )
Tucson (EE.UU.), 13 feb (EFE).- El exagente de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos Francisco Cantú lamenta en su libro "The Line Becomes a River" la "deshumanización" que sufren los inmigrantes indocumentados y la "normalización" de los cientos de muertos que cada año se contabilizan en la frontera. Fascinado con las 1.954 millas que separan a Estados Unidos y México, este nieto de migrante mexicano y con licenciatura en relaciones internacionales ingresó hace diez años en la Patrulla Fronteriza. Allá llegó determinado en dejar de leer libros y aprender realmente lo que sucedía en la frontera, pero lo que vio le espantó. Su libro, cuya versión en inglés salió a la venta a principios de este mes y será publicado en español esta primavera con el título "La línea se convierte en río", relata su experiencia de trabajo con la Patrulla Fronteriza en Texas, Nuevo México y el desierto de Arizona entre 2008 y 2012. "Cuando entré a la Patrulla Fronteriza pensaba que podría ayudar, ser un agente humanitario. Entrené para dar primeros auxilios, quería salvar la vida de personas, curar sus heridas, hidratarlos, pero en realidad era muy difícil sentirme bien conmigo mismo porque sabía que lo que hacía era llevarles a una celda para que les regresaran al país del que escaparon, incluso temiendo por su vida", explica en entrevista con Efe. Por ello, condenó las recientes imágenes dadas a conocer por el grupo No Más Muertes en las que se ve a oficiales fronterizos tirando y pateando galones de agua que dejan los voluntarios en el desierto para salvar la vida de los migrantes, pues su visión de este trabajo es que tiene una indudable vinculación con la ayuda humanitaria. Uno de los casos que más recuerda de esa desconexión, de la deshumanización a la que se somete a los indocumentados, es el de dos niñas pequeñas que viajaban solas y fueron llevadas a uno de los puntos de revisión de la Patrulla Fronteriza, a donde Cantú fue convocado como traductor. "Recuerdo su mirada de confusión y de temor al ser entrevistadas por todos esos agentes fronterizos", lamenta el hispano, quien recuerda que, a pesar de que uno de los uniformados les dio unos dulces, ellas, aterradas, ni los miraron. "Es en una situación como esta cuando te cuestionas si realmente estás haciendo algo bueno", aseguró. En su libro, Cantú propone corregir las políticas establecidas que han aumentado la militarización de la frontera, lo que ha obligado a los indocumentados a utilizar zonas cada vez más apartadas del desierto para intentar entrar al país, lo que incrementa notablemente el riesgo de muerte. De acuerdo a cifras de la Patrulla Fronteriza, en el año fiscal 2008, cuando Cantú ingresó a la agencia federal, se registraron 385 fallecimientos de inmigrantes indocumentados en la frontera con México. En 2012, cuando renunció, se reportaron 471 fallecimientos; en el año fiscal 2016 se registraron 329 muertes; mientras que en el de 2017 la cifra fue de 294. "Estamos frente a una verdadera crisis humanitaria, creo que no hablamos lo suficiente sobre los cientos de personas que mueren todos los años en la frontera", enfatiza. Por ello rechaza el plan del presidente estadounidense, Donald Trump, de construir un muro fronterizo, pues recuerda que las millas de vallado existentes no han frenado el flujo migratorio o el cruce de drogas. Según afirma,"no importa qué tipo de barrera coloques, la gente va a intentar formas de pasarlo, por arriba o por abajo (el muro)". Como agente fronterizo, dice que se debe aceptar la realidad del trabajo, aunque reconoce que éste comenzó a afectar su vida personal debido a constantes pesadillas y problemas dentales generados al rechinar los dientes por el estrés. "Un día vi una película sobre un hombre que no podía distinguir sobre sus sueños y la realidad, recuerdo que tuve que detener mi auto, salir del camino y comencé a llorar. Fue cuando dije 'es suficiente'", recapitula sobre los motivos que le llevaron a dejar la agencia federal.
EFE
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