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NACIONAL | 01/07/2018 23:52

AMLO llama a la reconciliación entre los mexicanos

El izquierdista Andrés Manuel López Obrador se proclamó ganador en las elecciones presidenciales de México
El izquierdista Andrés Manuel López Obrador se proclamó ganador en las elecciones presidenciales de México (Foto:Agencias )

CIUDAD DE MÉXICO.— El corazón de la Ciudad de México hervía en aplausos y gritos de júbilo cuando Andrés Manuel López Obrador inició su discurso de victoria tras unas elecciones que lo posicionaron como el próximo presidente del país. 
Con la voz pausada que lo caracteriza, AMLO se mostró conciliador y reafirmó las ideas que mantuvo a lo largo de su campaña, asegurando que daría prioridad a la lucha contra la desigualdad y la corrupción. 
“Llamo a todos los mexicanos a la reconciliación, a poner por encima de los intereses personales el interés general... la patria es primero”, dijo ante miles de sus simpatizantes. 
“La corrupción no es un fenómeno cultural, sino el resultado de un régimen en decadencia. Sea quien sea será castigado, incluyendo compañeros de lucha... Un buen juez por la casa empieza”, aseguró. 
Banderas mexicanas, cánticos y gente bailando daban color a la noche mientras AMLO agradecía a sus rivales en la contienda, al actual mandatario Enrique Peña Nieto --quien reconoció su triunfo-- y a los medios de comunicación que “no fueron como en otras ocasiones, correa de transmisión de la guerra sucia”. 
Luego dijo que buscaría establecer una auténtica democracia y que aunque habría cambios profundos, todo se daría con apego al orden legal establecido. 
A su alrededor, sus simpatizantes lo ovacionaban. 
“Este es el verdadero cambio que esperaba México y no cuando el PAN ganó al PRI”, dijo poco antes un profesor de psicología que se sumó a los festejos y recordó la primera derrota en décadas del partido oficialista en el año 2000. 
Poco antes, el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, informó que los resultados del primer coteo rápido oficial le daban la ventaja a AMLO con un 53%. Le seguía Ricardo Anaya con 22% y el oficialista José Antonio Meade quedaría en tercer lugar con poco más de 15%. 
Acto seguido, Peña Nieto dirigió un mensaje a la nación para reconocer el resultado y felicitar al candidato. 
En un gesto inusual en la política mexicana en la cual los candidatos suelen agitar el fantasma de los fraudes, Meade y Anaya salieron pocos minutos después del cierre de casillas, cuando se publicó una primera encuesta de salida, a reconocer que la tendencia no los favorecía. 
“Por el bien de México le deseo el mayor de los éxitos”, aseguró Meade, representante de la coalición a la cual pertenece el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que actualmente detenta el poder. 
“Ninguna democracia funciona sin demócratas”, aseguró Anaya por su parte. 
El hartazgo y la necesidad de un cambio fue el principal sentimiento con el que los mexicanos acudieron a las urnas en unas elecciones que podrían suponer el giro a la izquierda de un país cansado de los partidos políticos tradicionales que fueron incapaces de contener la corrupción y la violencia. 
“Es un gran triunfo que por fin haya habido elecciones limpias”, dijo a la AP satisfecho Agustín Mendoza, un chofer de 54 años para quien “no se había visto nunca” que los postulantes contrarios salieran a felicitar al triunfador a los pocos minutos. “Es un ejemplo que la democracia mexicana va en ascenso”. 
A las seis de la tarde hora del centro comenzaron a cerrar las primeras casillas pero aquellas en las que todavía había votantes permanecieron abiertas hasta que todos ejercieron su derecho debido a las diferentes zonas horarias en México. 
Las primeras encuestas de salida difundidas por medios locales predecían que López Obrador y sus aliados retendrían la mayoría en las cámaras de Senadores y Diputados, que también estuvieron en juego. 
De acuerdo con estos sondeos no oficiales, los aliados de MORENA de López Obrador --que conformó la coalición “Juntos Haremos Historia”-- tendrían ventaja en gobernaciones en los estados de Chiapas, Morelos, Tabasco, Veracruz, Puebla y la Ciudad de México. 
Sólo parecería que el conservador PAN obtendría la victoria en el estado de Guanajuato. 
El ansia de cambio también era una expectativa de quienes apoyaron otras opciones. 
“La situación no puede seguir así pero, definitivamente, lo que no quiero es que gane López Obrador”, explicó Nayarí López, originaria de Monterrey pero que votó en la capital. “Nos lo jugamos todo”, agregó tras asegurar que su voto iría para el conservador Ricardo Anaya porque le parecía lo más “útil” con el fin de contrarrestar al izquierdista. 
Incluso los que se dijeron simpatizantes de Meade, aseguraban que ese era el candidato del cambio porque no está afiliado al partido. “Meade es el mejor preparado”, decía Lourdes Hernandez, enfermera y maestra jubilada. “Lo que tenemos que hacer es estar controlando al que gane para que no robe”. 
La jornada transcurrió con relativa calma aunque no faltaron algunos incidentes aislados. En la zona serrana de Veracruz, por ejemplo, una casilla fue cerrada durante unas horas debido a la presencia de hombres armados 
AMLO, de 64 años aseguró que su victoria supondrá una transformación tan profunda y radical como la independencia o la revolución, pero sin derramamiento de sangre. Sus rivales lo acusan de ser un populista y querer regresar a las políticas proteccionistas, y las grandes empresas desconfían de él. 
Sin embargo, uno de los factores que han alimentado su apoyo es la creciente desconfianza de la gente hacia los partidos tradicionales. La presidencia del país sólo ha estado en manos del PRI, durante la mayor parte del siglo XX y el que gobierna actualmente, y del PAN (de 2000 a 2012) y a ambos los llama López Obrador “la mafia del poder”. 
Las palabras y carisma de este político para quien este era el tercer, y según dijo, último intento de llegar a la presidencia --se postuló en 2006 y 2012-- le consiguieron mucho apoyo pero algunos de los que dijeron que votarían por él y lo vitoreaban en sus mítines, como Juan Carlos Enríquez, un joven de 30 años de la capital, no le dieron un cheque en blanco. 
“Claro que quiero que gane, pero tiene que cumplir sus promesas y no convertirse en uno como los demás”, indicó Enríquez. 
Por encima de ideologías, los comicios se convirtieron en una suerte de referendo popular sobre la corrupción de funcionarios que desviaron recursos del Estado y sobre la violencia, que mantiene su goteo diario de muertos y los altos índices de violencia política contra políticos locales previos al día de las votaciones. 

 

AP
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