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VIDA | 29/09/2020 11:40

Qaramta y Tania, los yaguaretés llamados a "repoblar" el Chaco argentino

Fotografía cedida este martes por la Fundación Rewilding Argentina en la que se registró a Tania, una hembra jaguar nacida en cautiverio, en el Parque Nacional El Impenetrable, provincia de Chaco (Argentina). EFE/Matias Rebak/Fundación Rewilding Argentina
Fotografía cedida este martes por la Fundación Rewilding Argentina en la que se registró a Tania, una hembra jaguar nacida en cautiverio, en el Parque Nacional El Impenetrable, provincia de Chaco (Argentina). EFE/Matias Rebak/Fundación Rewilding Argentina (Foto:EFE )
Buenos Aires, 29 sep (EFE).- Distanciados por una verja de varios metros de altura, Qaramta y Tania, dos yaguaretés adultos, se saludan con entusiasmo. Todavía están en esos primeros encuentros, conociendo más el uno del otro, pero parece que hay química: él no para de restregarse contra la valla, buscando el calor físico de Tania; ella da vueltas por el suelo, sumisa, esperando el día en que por fin se levanten los muros que los separan. Ahora ese momento parece más próximo que nunca, puesto que la fundación Rewilding Argentina culminó recientemente la construcción de un enorme corral para que Qaramta y Tania se reproduzcan, algo indispensable para "repoblar" la provincia argentina de Chaco con una especie "prácticamente extinta" en esta región. "Lo que hicimos fue elaborar un proyecto y pedir permiso para traer a una hembra de cautiverio fértil y joven. Ahora terminamos de construir unos corrales bastante grandes y complejos, que lo que nos va a permitir, esperemos, es cruzar al animal silvestre (Qaramta) con la hembra en cautiverio (Tania)", señala en una entrevista a Efe Sebastián di Martino, biólogo y director de conservación de Rewilding Argentina. LOS PROTAGONISTAS: QARAMTA Y TANIA La historia de Qaramta y Tania está plagada de infortunios: ambos forman parte de una ya menguada estirpe de yaguaretés, un gran depredador que hasta hace unos 150 años se distribuía "de forma muy amplia en Argentina", ocupando todo el norte y el centro del país y llegando, incluso, a la parte más septentrional de la Patagonia. Sin embargo, la creciente presencia de los humanos en esos territorios, acompañados, como estaban, de armas de fuego, perros, caballos y ganado, acabó por crear un conflicto con el yaguareté, hasta el punto de comenzar a perseguir y aniquilar a esta especie. "Esto implicó que el animal tuviera una retracción de sur a norte, hasta que perdió más del 95 % de su área de distribución en Argentina. Hoy quedan más o menos unos 200 o 250 ejemplares, poquísimos. Es una especie que está catalogada como en peligro crítico de extinción en Argentina", lamenta di Martino. De esos cerca de 250 yaguaretés, alrededor de 120 habitan actualmente las selvas de montaña de Salta y Jujuy (al noroeste) y otros 80 están en los bosques frondosos de Misiones (noreste), mientras en la provincia norteña de Chaco están extintos casi en su totalidad. O, al menos, eso se pensaba. Hace justo un año, un guardabosques del Parque Nacional El Impenetrable se topó con unas huellas sospechosas en el suelo, lo que sugería que un macho adulto estaba transitando ese territorio, un hito inédito en la historia del parque. Fue entonces cuando un equipo de Rewilding Argentina se movilizó para capturar al animal y colocarle un collar satelital, encargado de monitorizar sus movimientos día tras día, hora tras hora. De esos estudios surgieron multitud de detalles acerca de este felino, bautizado como Qaramta (en lengua qom, "el que no puede ser destruido"): con cinco años de edad y 110 kilos de peso, este ejemplar se desplaza mucho más que un yaguareté salvaje común, probablemente en búsqueda de una hembra con la que poder estar. EL LUGAR DE LA CITA: UN CORRAL DE MÁS DE UNA HECTÁREA El propósito actual de Rewilding Argentina es precisamente el de facilitar una "cita" entre Qaramta y una hembra fértil criada en cautiverio, en este caso Tania. Ambos llevan meses viéndose a través de una verja y mostrando "la interacción típica de dos yaguaretés que quieren copular", según constata el director de conservación de la fundación. "Ella muestra todo el comportamiento de sumisión que hacen las hembras, de refregarse, de ronronear, de hacer patas arriba... Y él tiene el comportamiento del macho que quiere copular, también se restriega bastante, no es agresivo", relata Di Martino. Para hacer posible el ansiado encuentro, resultaba indispensable la construcción de un corral de grandes dimensiones, concretamente uno de 13.200 metros cuadrados, alrededor de 1,3 hectáreas, una obra que se finalizó hace pocos días y cuyo costo ascendió a 6.500.000 pesos argentinos (unos 81.500 dólares). Con todo, se trata de un proceso complejo y, sobre todo, lento. En primer lugar, Qaramta tiene que ingresar por sí mismo a este corral de grandes dimensiones, recorrer con calma sus rincones y acostumbrarse a esa nueva estancia, mientras, por su parte, Tania estará esperándolo recluida en otro corral más pequeño. Sólo cuando los investigadores constaten que Qaramta está tranquilo abrirán la puerta para que Tania, que ya estará en celo en ese momento, ingrese al corral de mayor tamaño, una circunstancia que no implica que vayan a aparearse al primer intento, puesto que es un ritual que requiere de mucha "paciencia". "Cuando se le acabe el celo a ella, lo que tenemos que hacer es separarlos, porque él tiene que continuar libre y ella tiene que seguir recluida en su corral de siempre (...). Ella vuelve a su vida en cautiverio y él puede continuar siendo libre hasta el próximo celo de ella", expone el biólogo. ¿Y por qué Qaramta queda libre y Tania, en cambio, sigue confinada? Pues porque esta hembra nació en un zoológico, fue criada en cautiverio y "no le tiene miedo al hombre", por lo que, si estuviese en libertad, podría acercarse a una población humana para buscar alimento. "Ella nunca puede ser liberada. Es un ejemplar en cautiverio que aprendió a cazar, se le pueden dejar presas y mata muy bien, pero lo que tiene es que no le tiene miedo al hombre, porque ella siempre estuvo con él y está acostumbrada a que el hombre la alimente", reflexiona Di Martino. EL OBJETIVO FINAL: REPOBLAR EL CHACO CON LOS HIJOS DE QARAMTA Y TANIA Di Martino estima que serán necesarios varios intentos hasta que Tania, que entra en celo cada 30 o 35 días, quede embarazada, una meta que, "siendo optimistas", se alcanzará en unos seis meses. "Después son tres meses de gestación y la crianza de los cachorros, junto a la madre, tiene que ser al menos de un año. Si uno quisiera liberar a estos cachorros, deberían tener, al menos, dos años. Son proyectos a muy largo plazo", expone el biólogo, cuyo objetivo final es repoblar el Chaco con los descendientes de Qaramta y Tania. En ese sentido, Rewilding Argentina cuenta con un precedente muy prometedor en la vecina provincia de Corrientes: desde hace casi diez años la fundación tiene en marcha allí un proyecto muy similar para la repoblación del Parque Nacional Iberá, con cinco yaguaretés "más o menos listos" para ser liberados en los próximos meses. Aunque no sólo resultan indispensables las labores de reproducción entre Qaramta y Tania, sino también la transformación de las culturas locales del Chaco, que tienen que comenzar a ver al yaguareté no como una amenaza, sino como un pilar indispensable para la construcción de una "economía regenerativa". "Lo que queremos crear acá en Chaco es una economía que se vea beneficiada por tener un ecosistema saludable y completo, incluyendo sus depredadores tope (...). Si nosotros logramos instaurar una economía que cuanto mejor le vaya, mejor le va al medioambiente, es otra forma de contribuir a la conservación de especies carismáticas como el yaguareté", sostiene Di Martino. Así, el propósito de la fundación, que espera concluir este proyecto en los próximos diez años, no es otro que el de posicionar al yaguareté como un "embajador de los bosques donde vive", al tratarse de uno de los mayores "símbolos" de una región, el Chaco, en donde se han perdido una gran cantidad de bosques nativos por la deforestación. Quién sabe si de esa buena "relación" entre Qaramta y Tania surgirá, en las próximas décadas, una generación de yaguaretés que llenen nuevamente de vida los montes chaqueños. Javier Castro Bugarín
EFE
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