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VIDA | 21/02/2019 08:40

El acuerdo de arreglo en Ucrania que nunca se cumplió, según el mediador ruso

El diplomático ruso Vladímir Lukín. EFE/Archivo
El diplomático ruso Vladímir Lukín. EFE/Archivo (Foto:EFE )
Moscú, 21 feb (EFE).- El diplomático ruso Vladímir Lukín reconoció a Efe que el Kremlin le ordenó hace cinco años rechazar el acuerdo internacional respaldado por la Unión Europea que buscaba encontrar un arreglo al conflicto abierto entre el presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich, y la oposición en el Euromaidán. "En Moscú no estaban dispuestos a firmarlo, ya que consideraban que no se daban las condiciones para que ese documento se cumpliera. Se decidió que el texto no era realista. En la práctica, no sobre el papel", dijo Lukín en una entrevista con Efe. Lukín considera que el problema no era el documento, que "era bueno" y fue utilizado como base un año más tarde para la firma de los Acuerdos de Paz de Minsk para el conflicto armado en el este de Ucrania, sino que las partes firmantes no estaban dispuestas a cumplirlo. El acuerdo, que se volvió papel mojado en cuestión de horas, contemplaba el retorno a la Constitución de 2004, la formación de un Gobierno de unidad nacional en el plazo de diez días, la convocatoria de elecciones presidenciales antes de finales de año, la renuncia a la violencia y la liberación de los edificios tomados por la oposición. El presidente ruso, Vladímir Putin, fue quien le llamó para pedirle que representara al Kremlin en las negociaciones, aunque reconoce que cuando llegó a Kiev el acuerdo ya estaba casi cerrado. Una vez en la capital ucraniana, Lukin -entonces Defensor del Pueblo ruso- conversó con Yanukóvich en varias ocasiones durante la noche del 20 al 21 de febrero y le notó "inseguro" y "confuso". "Hablé con Yanukóvich de que existía el riesgo de que todo quedara en nada", dijo. Por eso, no le sorprendió cuando supo que nada más firmar el acuerdo en presencia de tres líderes de la oposición y de los ministros de Exteriores de Alemania, Francia y Polonia, Yanukóvich huyó repentinamente al este del país, en concreto a la región de Járkov. "Seguramente quería buscar apoyos a su decisión entre círculos cercanos. Esa es mi impresión. Otros opinaron que simplemente le entró miedo", dijo Lukin. En cuanto a la oposición, recuerda que los congregados en el Maidán, la Plaza de la Independencia, abuchearon a Arseni Yatseniuk, que después asumiría el cargo de primer ministro, ya que consideraban que las negociaciones con Yanukóvich eran un acto de traición a los caídos en las protestas. "No había garantes del cumplimiento del acuerdo", subraya. Reconoce que la decisión de "rubricar", pero no "firmar" el acuerdo, fue difícil, pero matizó que "aquellos (en Rusia) que decidieron rechazarlo tenían motivos para ello, ya que al día siguiente todo se desvaneció". "Lo discutimos durante toda la noche. Sopesamos las ventajas y los inconvenientes. Y sigue siendo una decisión difícil, pero al día siguiente se demostró que era acertada. Si lo hubiéramos firmado hubiéramos hecho el tonto junto al resto. Es agradable parecer tonto en buena compañía, pero mejor es no ser tonto", explicó. Lukín puso sus iniciales en el documento, lo que confirmaba que Rusia "estaba de acuerdo con el texto", y se tomó una pausa para consultar con Moscú, en concreto, con el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov. Después regresó y comunicó al entonces ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, que "Moscú no estaba dispuesta a aprobar dicho texto en ese momento dado". Reconoce que los otros diplomáticos que sí firmaron "se sintieron muy incómodos" y es que "en vez del Nobel recibieron un lío". "La intentona de arreglar la crisis ucraniana salió mal", afirmó, ya que al día siguiente Yanukóvich fue derrocado por la oposición y horas después rescatado por Rusia. Compara el Maidán con la Revolución Bolchevique de 1917 y acusa a Occidente de "estimular" las protestas que pedían la instauración de un régimen "aún más democrático", pero que acabaron derrocando a un presidente "democráticamente elegido". "Nosotros fuimos testigos de que dos partes en Ucrania firmaron un acuerdo, pero ese acuerdo no fue cumplido por las dos partes con el apoyo exterior", aseveró. Además, agregó, "ya había una soterrada lucha por el poder, una lucha por ver quién sería el hombre fuerte en la nueva Ucrania". "El resultado es un Gobierno muy occidental, pero no tanto europeísta como proestadounidense. ¿Y qué?¿Trajo la felicidad? No hay ni felicidad ni bienestar", sentenció. Lukín, que puso al tanto de las negociaciones a Putin al día siguiente (el 23 de febrero) tras asistir a una ceremonia oficial frente al Kremlin, considera "una tragedia" lo ocurrido entre rusos y ucranianos. "No puedo imaginar ningún Gobierno ni en Moscú ni en Kiev que pueda solucionar los problemas más graves que nos enfrentan. Mientras no los puedes solucionar, lo mejor es congelarlos", sentenció. Ignacio Ortega
EFE
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