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VIDA | 16/02/2019 04:10

La temporada de los bailes mueve en Viena unos 145 millones de euros

Vista general del vals durante la inauguración del Baile de la Ópera de Viena el año pasado. EFE/Archivo
Vista general del vals durante la inauguración del Baile de la Ópera de Viena el año pasado. EFE/Archivo (Foto:EFE )
Viena, 16 feb (EFE).- Más de medio millón de personas y unos 145 millones de euros en facturación se mueven este invierno en Viena gracias a la llamada "quinta estación del año", la de los tradicionales bailes de salón, en los que el vals marca el ritmo en casi medio millar de veladas diferentes. Casi no hay gremio profesional austríaco que no tenga su baile propio en esta ciudad, desde los cafeteros hasta los periodistas, pasando por los médicos, juristas, floristas, bomberos e incluso los magos y los deshollinadores. Asimismo, las más diversas agrupaciones y regiones celebran su día de danza en Viena, en el marco de un denso calendario que desborda los límites de una larga temporada de carnaval con su apogeo en enero y febrero, y su punto culminante: el famoso "Baile de la Ópera de Viena", que se celebra este año el 28 de febrero. Como todos los años, el llamado "Baile de los Bailes" es inaugurado en medio de una gran expectativa mediática por el presidente federal del país en el célebre teatro lírico ante unos 5.000 asistentes. Entre ellos, habrá numerosas estrellas famosas y destacadas personalidades de la alta sociedad, del mundo de la política, la economía y de la cultura. Más de 20.000 euros cuesta aquí una entrada con derecho a un asiento en uno de los codiciados palcos. Los cientos de bailes se han convertido en un importante factor económico para esta ciudad, destaca a Efe Markus Griessler, director del departamento de Turismo y Ocio de la Cámara de Comercio de Viena (WKW, en sus siglas en alemán). "Los bailes avivan y benefician a una gran variedad de segmentos de la economía en esta época del año", subraya. Al coste de las entradas se añaden gastos de gastronomía, peluquería y cosmética, alta costura, alquiler de trajes, transporte en taxi y otros servicios, que en su conjunto sumarían unos 145 millones de euros en facturación, calcula la WKW. Si bien los más importantes bailes se celebran en los meses de enero y febrero, la temporada vienesa empieza mucho antes, concretamente a las 11:11 horas del 11 de noviembre de cada año, minuto que da el pistoletazo oficial de salida al "tiempo de los bufones", con la llamada "Danza en el Carnaval". Se trata de una fiesta al aire libre en el corazón de la ciudad, organizada por las 25 escuelas de baile de Viena, a la que puede acudir todo el que desee unirse a la cuadrilla más grande del mundo. Se calcula que unos 250.000 austríacos visitan al menos una vez por semana una escuela de danza para estar a la altura y no dar pasos en falso con el vals, las polcas, el tango o la rumba. Esas instituciones también ofrecen, cada vez más, cursos instantáneos para los impacientes, una tendencia que se viene imponiendo junto a la expansión de ofertas en internet, así como bolsas de personas que buscan acompañantes de danza. Pero solo en las tradicionales escuelas se aprenden las estrictas normas de etiqueta y los modales decimonónicos, como el besamanos o la genuflexión, ineludibles en la mayoría de las galas en los suntuosos y barrocos palacios de la época imperial. Algunos dicen que esta tradición se remonta al Congreso de Viena de 1814/1815, el encuentro diplomático internacional que negoció el nuevo orden en Europa tras las guerras napoleónicas. De ahí surge la legendaria frase "El Congreso baila", en alusión a las despilfarradoras veladas a las que se entregaron durante semanas los regentes europeos. El Baile de la Universidad Técnica se precia de ser el más antiguo de Viena (1815), mientras que el más joven, el Baile Austríaco del Espacio, espera repetir este fin de semana el gran éxito de su primera edición, el año pasado. El gremio que según la tradición trae la suerte en Austria, los deshollinadores, tienen el honor de que su baile sea el primero de la temporada, ya en noviembre. A su vez, el mayor prestigio recae sin duda en el de la afamada Orquesta Filarmónica de Viena que lo celebra en el Musikverein, donde cada primero de enero tiene lugar el conocido Concierto de Año Nuevo. Aunque la temporada de los bailes vienesa termina oficialmente el Miércoles de Ceniza, hay algunos que se han instalado en las semanas posteriores, ya en plena primavera, como el "Concordia Ball" (de los periodistas) o el Life Ball (Baile por la Vida). El Ayuntamiento de Viena, con sus grandes arcadas neogóticas, es el escenario de ambos, de los cuales el último, un evento de beneficencia para la lucha contra el SIDA, es sin duda el más estrafalario y el de más "glamour" de todos. Es así como esta vieja tradición no solo sigue viva hasta hoy, en el siglo XXI, sino que su popularidad va en aumento, algo que reflejan las cifras de los empresarios vieneses. Para la actual temporada, se predice que el número de asistentes a los bailes batirá un nuevo récord histórico, con unas 515.000 personas, un 15 % más que hace solo ocho años. Wanda Rudich
EFE
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