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VIDA | 23/09/2018 03:10

La misa papal multiplicará por cien la pequeña población letona de Aglona

Un grupo muy numeroso de gente espera la llegada del papa Francisco en Kaunas, Lituania. EFE
Un grupo muy numeroso de gente espera la llegada del papa Francisco en Kaunas, Lituania. EFE (Foto:EFE )
Riga, 23 sep (EFE).- El momento culminante de la visita del papa Francisco el lunes a Letonia, con una población de dos millones de habitantes y principalmente protestante, será la misa que oficiará en Aglona, pueblo de 874 residentes enclavado entre dos lagos en el sudeste del país, a la que se espera que acudan al menos cien mil personas. El Papa recorrerá por la tarde en helicóptero los 200 kilómetros que separan Riga, la capital de Letonia, de Aglona. Antes, por la mañana, está previsto que se reúna con representantes del gobierno y la sociedad letonas y que realice una ofrenda floral ante el Monumento a la Libertad. Asimismo, oficiará una misa ecuménica en la Catedral de Riga, sede de la Iglesia Luterana en Letonia y uno de los monumentos históricos del país, y pronuncie unas palabras en la Basílica de la Catedral Católica de Santiago, en el casco antiguo de la ciudad. La ceremonia religiosa en la Basílica de la Asunción de Aglona, que atrajo también a decenas de miles de personas en la anterior visita de un papa, Juan Pablo II, en 1993, convertirán a esta diminuta localidad en punto central simbólico para los católicos en Letonia y toda la región del Báltico. Asimismo fue durante la primera visita papal y ocurre cada agosto durante la celebración de la Asunción de la Virgen María. La actual basílica de piedra y ladrillo fue terminada en 1780 en el terreno donde antes se alzaba una iglesia de madera y un monasterio construidos en 1700 por la orden de los dominicos, que también abrió una escuela. Las primeras menciones en los registros de la pintura en el altar de María y Jesús, pieza central de la Basílica de la Asunción, datan de 1770, según una crónica del lugar santo facilitada por su personal. El autor de esta obra de arte sacro, probablemente realizada en el siglo XVII, es desconocido, pero la pintura ha sido conservada y restaurada en Aglona a lo largo de los últimos casi 250 años. La basílica con su imagen de la Virgen María ha atraído durante años a devotos con alguna enfermedad y existen varias afirmaciones de curaciones milagrosas que se remontan al siglo XIX. El más reciente testimonio data de 2014, mencionado en un folleto informativo de la basílica, y es el de un hombre que asegura que su madre se curó de un tumor después de que tanto él como otros familiares rezaran en Aglona por la intercesión de la Virgen. Las peregrinaciones a la basílica comenzaron a finales del siglo XIX, y a principios del siglo XX y después de que Letonia declarara su independencia en 1918, ya se celebraban procesiones muy bien organizadas con gente portando crucifijos y carteles religiosos. A finales de la década de 1930, la celebración anual de la Asunción reunía el 15 de agosto a hasta cien mil peregrinos y fieles. Con las ocupaciones soviética y nazi de Letonia durante la II Guerra Mundial, la basílica fue nacionalizada por los soviéticos y dañada durante los combates del verano de 1944. La pintura del altar fue desmontada y escondida en otra iglesia durante un breve espacio de tiempo mientras los combates se recrudecían en la zona. Durante la era soviética, las autoridades fracasaron en sus intentos de cerrar completamente la basílica ante la resistencia de los parroquianos, aunque utilizaron diversos métodos para impedir la asistencia a las celebraciones de agosto. Así, se suspendía la venta de billetes de autobús a Aglona, los conductores de taxi recibían la orden de no llevar a nadie al lugar e incluso los coches privados era mantenidos fuera de la localidad, según el relato oficial. Aún así, varios miles de personas acudían a la celebración anual. Cuando la Unión Soviética suavizó a finales de los 80 las restricciones en lo relativo a la religión y tras recuperar Letonia su independencia, la basílica se convirtió en imán para un gran número de fieles y personas que se unían a pie a los peregrinos desde todos los puntos de Letonia en un fenómeno que se prolongaba durante varios días. El verano pasado, con temperaturas que batieron récords, la televisión letona acompañó incluso con reportes diarios a un grupo de peregrinos desde Riga a Aglona. Juris Kaza
EFE
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