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VIDA | 21/08/2018 09:40

La sangre de los corderos corre por El Cairo pese a las multas y los precios

Dos paquistaníes se llevan una oveja que acaban de comprar en un mercado de animales en el primer día de celebración del Eid al Adha en Riad (Arabia Saudí) hoy, 21 de agosto de 2018. EFE
Dos paquistaníes se llevan una oveja que acaban de comprar en un mercado de animales en el primer día de celebración del Eid al Adha en Riad (Arabia Saudí) hoy, 21 de agosto de 2018. EFE (Foto:EFE )
El Cairo, 21 ago (EFE).- La sangre de corderos y vacas encharcó un año más las calles de El Cairo en la festividad musulmana de Aid al Adha, a pesar de las advertencias de las autoridades de que multarán a aquellos que sacrificaran a los animales en espacios públicos y de los altos precios para los bolsillos de los egipcios. Ni la crisis que arrastra el país tras la devaluación de la moneda a finales de 2016 y la subida de los combustibles del pasado junio, ni los avisos de multas de hasta 5.000 libras egipcias (unos 280 dólares) a quien sacrificara animales en la rúa evitaron que desde temprano las aceras y el asfalto se cubrieran de sangre e intestinos de cordero. La Gobernación de El Cairo estableció este año que los animales debían ser sacrificados en los mataderos gubernamentales, pero eso suponía para los ciudadanos un incremento de coste en la celebración de este ritual, ya de por si costoso, en honor a Abraham y su disposición a sacrificar a su primogénito. "Ir al matadero es costoso y se suma al precio del cordero, sería unas 150 libras más y en estos momentos nadie quiere pagar 150 libras (unos 8 dólares) además de los gastos del matadero", explicó a Efe Ali Mahrus, un carnicero de 43 años, junto a un improvisado establo en la principal avenida del barrio acomodado cairota de Zamalek. El portavoz de la Gobernación de la capital, Jaled Mustafá, asegura que la matanza es gratuita durante los días del Aid al Adha en los centros gubernamentales, para evitar que los ciudadanos lo hagan en las calles, callejones, garajes y otros lugares donde hay "contaminación y falta de higiene" y no se siguen unas "normas sanitarias" adecuadas. Una carnicería pretendía cumplir con la obligación alquilando un espacio privado junto a su establecimiento, pero la matanza tenía lugar de todas formas a la vista de todos y la sangre acababa llegando hasta la vía por donde transitaban los ciudadanos... y la policía. Un hombre de 72 años, identificado como Ahmed Yusef, cumplió con la tradición como todos los años asegurando que contaba con un "permiso verbal". Explica que las autoridades no suelen aplicar la multa ni a los carniceros ni a los clientes que como él esperan a que despiecen su cordero enfrente de una tienda del barrio popular de Bulaq, en el centro de El Cairo. Mohamed Hegazi, de 31 años, detalló a Efe tras comprar a un cordero que el precio este año oscila entre 3.500 y 4.000 libras egipcias (entre 195 y 223 dólares), y que los que prefieren sacrificar una vaca reparten su coste entre varias personas. Asegura que las cabezas de ganado están más caras este año, pero la gente prefiere comprar un animal y sacrificarlo porque es más rentable que comprar su carne directamente en los establecimientos comerciales. Para aquellos que no pueden permitirse ni lo uno ni lo otro, la solidaridad de los más adinerados les permite comer carne de cordero en estas fechas, en las que nadie quiere renunciar a ello. En una callejuela de Zamalek, decenas de personas hacen cola para recibir una bolsa de un kilo de carne que reparte Abdelnabi al Shaar, de 53 años y propietario de una cafetería muy popular del barrio. Según la tradición islámica, quien tenga la posibilidad de matar a un animal debe donar un tercio a los pobres, un tercio a los vecinos y un tercio para él mismo y su familia. Pero Al Shaar dona mucho más que eso y explica que en los pasados años ha aumentado la cantidad de carne que reparte, de unas 100 hasta a 400 bolsas, porque las personas que conocen su generosidad traen a más personas a las puertas de su negocio. "Mi sobrino y yo somos socios, trabajamos bien y ganamos dinero. Ahora matamos a tres corderos en lugar de uno, porque hay muchos pobres y el porcentaje aumenta. (...) El que está lleno da al que está vacío", subraya Al Shaar. Por Francesca Cicardi
EFE
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