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MUNDO | 12/07/2018 05:10

Duterte mira a otro lado en la disputa marítima con China a cambio de inversión

Cartel con el lema \
Cartel con el lema \"Bienvenidos a Filipinas, una provincia de China\" colocado por varios activistas filipinos en un paso elevado en la ciudad de Taguig, al sur de Manila (Filipinas) hoy, 12 de julio de 2018, para protestar contra las continuadas intrusiones Chinas en el país. EFE (Foto:EFE )
Manila, 12 jul (EFE).- Al cumplirse dos años del fallo favorable a Filipinas en una disputa marítima con China, el presidente Rodrigo Duterte no tiene intención de reclamar nada al "gigante asiático", que ha invertido en este tiempo unos 7.200 millones de dólares (6.162 millones de euros) en el archipiélago filipino. Después de tres años de procedimiento, el 12 de julio de 2016 la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya (CPA) atribuyó a Filipinas el atolón de Scarborough y parte de las islas Spratly (más de 750 arrecifes, islotes y cayos), a pesar de que China construyera estructuras artificiales para apropiárselos de facto. Pekín se niega a reconocer el fallo y mantiene sus actividades en el mar de China Meridional, rico en recursos naturales, incluida la construcción de edificaciones de uso militar, un sistema de misiles tierra-aire y una pista de aterrizaje. China ha encontrado en el presidente Duterte -que llevaba solo dos semanas en el cargo cuando se dictó el fallo- su mejor aliado en la disputa, ya que ha hecho caso omiso a los reclamos de varias organizaciones de la sociedad civil de exigir el control de esos territorios. Duterte, que ha visitado en dos ocasiones al mandatario chino, Xi Jinping, en Pekín, esgrime que China está dispuesta a ir a la guerra si Filipinas insiste en reclamar esos terrenos, por lo que apuesta por una diplomacia que se traduzca en inversión y préstamos favorables. "¿Realmente es tan fácil para China ir a la guerra? No creo que eso le interese a nadie en un área en la que se mueven al año cinco billones de dólares en comercio. La economía china sería la mayor víctima de la guerra", aseveró el fiscal general que llevó el caso a La Haya, Florin Hilbay. En un encuentro con periodistas esta semana en Manila, Hilbay acusó a Duterte de "utilizar el miedo como instrumento para justificar su política de pasividad con China". El ex fiscal general de Filipinas consideró "deprimente" que Japón, Estados Unidos o Australia hayan tenido que instar a Filipinas a acatar la decisión del tribunal sobre esa zona. EEUU, principal aliado de los anteriores gobiernos de Filipinas, planea llevar el 60 % de su flota naval al Pacífico en 2020 y controlar esas aguas por las que pasa cerca del 30 % del comercio global y albergan alrededor del 12 % de las pesca mundial, además de posibles yacimientos de petróleo y gas. El mar de China Meridional es el principal escenario de tensión regional, ya que Malasia, Vietnam, Brunei y Taiwán también reclaman total o parcialmente las Spratly y no ven con buenos ojos la expansión militar de China. Además de la amenaza geoestratégica que supone la presencia china, los caladeros han sido sobreexplotados desde 2012, cuando el gigante asiático ocupó por la fuerza el atolón Scarborough, zona tradicional de faena de pescadores filipinos. El experto en derecho marítimo Jay Batongbacal puntualizó que las técnicas de pesca artesanales que los filipinos contribuían a mantener el equilibrio natural en el área, pero las grandes navieras chinas amenazan el futuro de esos caladeros. "Estamos hablando del peligro de aniquilar el medio de vida de miles de familias filipinas que viven de la pesca en esas aguas. El Gobierno debería defender sus derechos", precisó Batongbacal. Además de ver como las capturas han mermado por la sobreexplotación, los pescadores filipinos han sufrido en estos años el acoso de la Guardia Costera china en aguas que son jurisdicción de Filipinas, y en ocasiones les han llegado a quitar la pesca. China también ha destruido el ecosistema al cubrir con arena unos 13 kilómetros cuadrados de arrecifes de coral en el entorno del archipiélago Spratly para construir islotes artificiales. "Más que una responsabilidad legal, se ha convertido en una obligación moral con los filipinos proteger esa victoria basada en las leyes internacionales", apuntó Dindo Manhit, presidente del Instituto de Estudios Estratégicos Internacionales. Manhit instó a Duterte a "repensar" ese acercamiento a China en su política exterior y no menoscabar los canales multilaterales y bilaterales con otras naciones. Frente a la política de confrontación del anterior presidente filipino, Benigno Aquino -que interpuso la demanda en La Haya en 2013-, Duterte ha preferido plegarse a los intereses de China en esas aguas ante la promesa de unos 30.000 millones de dólares (25.668 de euros) en acuerdos de cooperación, inversiones, comercio y ayuda al desarrollo. De momento se han materializado unos 7.200 millones de dolares, principalmente en infraestructuras. Sara Gómez Armas
EFE
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