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MUNDO | 20/03/2018 05:40

El Aquarius zarpó hacia Libia pese a las amenazas de la Guardia Costera

El barco \
El barco \"Aquarius\", fletado por Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Mediterranee para rescatar migrantes en el Mediterráneo, zarpó hoy rumbo a la costa de Libia, apenas tres días después de que su Guardia Costera acusara a todas las ONG de interferir y violar sus aguas territoriales. EFE (Foto:EFE )
A bordo del Aquarius, 20 mar (EFE).- El barco "Aquarius", fletado por Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Mediterranee para rescatar migrantes en el Mediterráneo, zarpó hoy rumbo a la costa de Libia, apenas tres días después de que su Guardia Costera acusara a todas las ONG de interferir y violar sus aguas territoriales. A parte de las cuestiones de Seguridad, que se han deteriorado a medida que la UE ha dado más capacidad de maniobra a las patrulleras libias, un rescate en alta mar exige un alto grado de pericia y de experiencia. Por eso, horas antes de salir todo se comprueba y entrena una y otra vez. Las grúas que desembarcan las lanchas, los motores, el equipo pero también los protocolos de acción y reacción, que se repasan y ensayan una y otra vez para adquirir patrones y minimizar el riesgo para los que van ser salvados. "La parte quizá más importante del rescate son los preparativos previos. Cuando se llega a la zona de rescate todo sucede muy deprisa, con mucha tensión, y todo debe funcionar como un reloj", coinciden en explicar a Efe los responsables de los equipos de rescate. No solo en la estrecha cubierta, donde cada miembro tiene ya asignada una tarea y una oposición, ya sea para un rescate rutinario o uno con un número masivo de víctimas, también en la clínica que gestionan un médico, una matrona y dos enfermeras de MSF con larga en situaciones de conflicto. Suzel Wiegertm, francesa residente en Australia, comenzó a colaborar con MSF hace tres años y lleva embarcada en el "Aquarius" más de seis semanas, donde se ocupa de la asistencia médica en los rescates. En particular, la coordinación con el resto del equipo médico en casos de "un número masivo de víctimas", con decenas de muertos y heridos, como ya ha ocurrido en otros casos. "En caso de un número masivo de víctimas todo cambia respecto a las rutinas. El rescate es diferente, no usamos la clínica, usamos el refugio", explica a Efe en la pequeña pero bien surtida clínica del barco. La mayor parte de las enfermedades que deben tratar con casos de hipotermia, ansiedad o ahogamientos, pero también quemaduras por la acción abrasiva que produce el combustible mezclado con el agua de mar. Las pulgas y otros parásitos adquiridos en los centros de detención en Libia, además de los signos visibles de abusos sexuales y otros tipos de tortura. "Las personas pueden venir con hipotermia, deshidratación pero también pueden venir inconscientes, sin poder respirar y debemos comenzar enseguida a hacer masajes cardíacos" para lo que se necesitan todas la manos posibles "incluidas las de los que no son médicos", agrega. Para ello, y antes de partir, el equipo de MSF instruye a todos los miembros de la tripulación, de los equipos de rescate e incluso a los periodistas encargados en esta técnica y otras de primeros auxilios. Solo el pasado año, el "Aqurius", uno de los pocos buques que aún trabajan en esta zona del Mediterráneo, logró salvar cerca de 15.000 vidas en el mar. El interés en el barco no es superar nunca esta cifra, si no que no sea necesaria su labor, un sueño que no parece vaya a ser posible al menos a corto plazo. Según datos de esta Organización Internacional de las Migraciones (OIM), organismo vinculado a la ONU, más de 171.635 inmigrantes irregulares lograron cruzar a Europa en 2017, mientras que 3.116 desaparecieron en el mar. Solo en el primer mes de 2018, más 5.500 han logrado llegar a las playas y más de 300 han perecido en el intento. Las playas que se extienden entre Trípoli y la frontera con Túnez se han convertido en los últimos dos años en el bastión principal de las mafias que trafican con seres humanos, pese a la presencia de la Operación militar Sofía -de la Unión Europea- y la controvertida acción de las patrulleras libias. Grupos de defensa de los derechos humanos denuncian los supuestos vínculos entre la Guardia Costera libia y las mafias que trafican con seres humanos en Libia, ya que aseguran que estas últimas avisan a los militares de la salida, y que incluso antiguos contrabandistas están ahora al mando de las patrulleras. Migrantes llegados a las costas de Europa aseguran, por su parte, que no desean ser rescatados por las autoridades libias, ya que su destino son centros de detención y cárceles en penas condiciones en los que se comenten abusos. Javier Martín
EFE
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